Dicen por ahi que uno es uno y su circunstancia. Pienso mucho en esa idea cuando hay que tomar decisiones en la Fundación, porque hay algo que no podemos inventar desde afuera: el talento, las ganas, los sueños de una persona.
Lo que sí podemos hacer es intervenir sobre las circunstancias que les abren o les cierran camino. Ahí está la diferencia entre una acción que sólo existe en el anuncio y otra que cambia algo concreto en la vida de alguien.
Lo que vivimos el domingo con las Becas Tangueras es un ejemplo claro. A comienzos de año conocí a Mora Godoy y pensamos una idea simple y exigente: hacer audiciones abiertas y darles a bailarines y bailarinas de la provincia la posibilidad de formarse profesionalmente.
A partir de ahí vino el trabajo real. Hubo audiciones con mucha participación, ensayos durante meses, correcciones, repeticiones y un equipo sosteniendo cada etapa. Porque no alcanzaba con encontrar talento: había que acompañar un proceso para que ese talento pudiera crecer.
El domingo, seis de esos bailarines subieron al escenario junto a Mora. Antes de salir había nervios, últimos ajustes de vestuario y esa respiración profunda de quien sabe que se juega mucho en unos minutos. Habían ensayado cada paso, pero esta vez los esperaba una plaza llena.
Salieron, bailaron y recibieron una ovación.
Después fui a saludarlos. Todavía estaban emocionados. Una de las bailarinas me dijo: “Los sueños se cumplen”. Yo me quedé pensando en eso, porque claro que había un sueño, pero no hubo magia: hubo audición abierta, beca, formación, horas de ensayo y una decisión política y de gestión para sostener esa oportunidad hasta el final.
Con AURA buscamos hacer lo mismo en otros recorridos: acompañar a artistas emergentes con herramientas concretas para que puedan desarrollar su talento y transformarlo en un proyecto. A veces eso significa una beca y un escenario. Otras, un curso, una herramienta o alguien que ayude a encontrar el próximo paso.
Eso es lo que busco desde la Fundación: que cada acción tenga un impacto concreto en la vida de alguien. Que no sea sólo una actividad, sino una posibilidad nueva, y que esa posibilidad no dependa únicamente de la plata, de un contacto o de la suerte.
